Por Daniela Orlandi.-

La palta es una fruta con excelentes propiedades nutricionales, que está cada vez más presente en la mesa de los argentinos, en los supermercados y verdulerías y hasta en los restaurantes más exclusivos. Tucumán es el principal productor de palta de Argentina. Uno de los grandes desafíos de los productores locales, pero también de otros productores alrededor del planeta, es conservar la fruta por más tiempo sin alterar sus características de dureza, color y sabor.

Investigadoras tucumanas desarrollan un sistema inteligente, innovador y amigable con el ambiente para conservar por más tiempo la palta poscosecha. Se trata de la irradiación ultravioleta (UV) en un rango de longitud de onda en particular, 254 nanómetros, porque en ese espectro se produce una interferencia en el ADN de los microorganismos que detiene su proliferación y, de esa forma, retarda la descomposición del fruto.

El equipo está integrado por Karen Rodríguez Danielsen, quien investiga la irradiación UV sobre paltas como tema de su tesis de grado y es dirigida por Isabel Barrionuevo junto a Vanesa Campero y Clelia Marigliano. Las investigadoras forman parte del Laboratorio de Física Aplicada de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología (FACET), quienes realizaron ensayos a escala de laboratorio comparando los efectos de la fruta irradiada -conservada en frío y a temperatura ambiente- con la palta sin irradiar, pero en idénticas condiciones de temperatura.

Danielsen Rodríguez conversó con Medios UNT y señaló que la conservación de la palta irradiada, y sin irradiar, se evaluó en tres momentos distintos: a los 7, 14 y 21 días. Como resultado, la alumna del último año de Ingeniería Química de la FACET, sostuvo que encontraron que la fruta irradiada conservó por más tiempo el color óptimo. “Tanto en condiciones de refrigeración como ambiente, las paltas tardaron 5 días más en cambiar naturalmente el color de la piel de verde a negro y en ablandarse”, puntualizó. 

Mostramos la cinta transportadora construida para la irradiación.

La joven investigadora mencionó que comprobaron que la radiación UV mostró estabilidad de color en la fruta, conservando su calidad durante los 21 días de almacenamiento. “Consideramos a la irradiación como una alternativa para conservar la palta poscosecha, sin utilizar productos químicos como el bromurado, que se suele usar para los arándanos”, puntualizó. Agregó que en el laboratorio de la FACET construyeron una cinta transportadora donde los frutos se transportan y reciben la irradiación UV de modo mecánico.

La estudiante de grado mencionó que en otras partes del mundo se viene usando la radiación UV como germicida para conservar ciertos alimentos, pero no para la palta a escala industrial. 
“Hacemos estos estudios para llevar la irradiación UV a gran escala, en nuestra búsqueda de métodos menos invasivos para la conservación. Y además de observar mejor color, palpamos mayor dureza del fruto y mejor conservación de la humedad”, concluyó. 

Danielsen Rodríguez trabajando en el laboratorio de la FACET.