Por Daniela Orlandi

Un coche eléctrico necesita hoy de 10 a 20 kilovatios/hora para recorrer 100 kilómetros, lo que supone un costo apenas superior a los U$S 2, frente a los casi U$S 9 necesarios para que un coche de gasolina recorra la misma distancia. Este ahorro compensaría con creces el costo mayor de la batería de los vehículos eléctricos, respecto de los convencionales. Algo similar ocurre con los trenes eléctricos frente a las locomotoras Diesel. Sin embargo, en el norte del país no existe ningún estudio sobre la conveniencia de invertir en un sistema eléctrico de trenes -de pasajeros o de carga-, y se desconoce si, a partir de los desniveles geográficos del paisaje, podría recuperarse parte de esa energía.

Alrededor del mundo se sabe de las ventajas del sistema eléctrico ferroviario; entre otras: consume menos energía y esta proviene de una fuente renovable (eólica, hidráulica, solar, biomasa), reduce la emisión de gases de efecto invernadero y genera menor ruido que el de los motores de combustión. Investigadores tucumanos medirán ahora cómo se manifiestan las virtudes del sistema ferroviario eléctrico, específicamente en el NOA. Pretenden que los datos obtenidos brinden información útil, tanto al Estado o como a las empresas privadas, que estén interesadas en invertir en el sistema.

El equipo es liderado por María de los Ángeles Gómez López y codirigido por Mauricio Rivero Garcé, ambos del Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Vehículos Eléctricos de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Tucumán. Junto a ellos trabaja un equipo muy numeroso de profesionales, entre ellos están Humberto Agliano, Fernando Flores Blasco, Guillermo Díaz Romero, Carlos Sueldo, Miguel Valdez y Carlos Albaca. 

El equipo medirá las dos tecnologías disponibles en transportes ferroviarios. Primero construirá una dresina o unidad eléctrica móvil, a la que adicionarán un sistema convertidor de tracción para alimentar los motores eléctricos que la impulsarán. También instalará una central de baterías recargables, que darán autonomía al vehículo para desplazarse. Y finalmente construirán los circuitos de medición del ahorro energético.

La investigadora mencionó que para las mediciones se adoptará inicialmente un trayecto de vía de ferrocarril que une San Miguel de Tucumán con Santiago del Estero. Y que a futuro se irán incorporando nuevos trayectos interprovinciales hasta armar un mapa de ahorro energético en todo el NOA. Detalló que la unidad móvil eléctrica estará equipada con un GPS, que además de medir las coordenadas de latitud y longitud cuantificará la cota sobre el nivel del mar de distintos puntos del recorrido. “Esta información permitirá definir los segmentos de camino que cuenten con descensos y actuar sobre el control del sistema de regeneración para recuperar la energía de las baterías”, contó.

Un 30% menos de energía

Rivero Garcé explicó que con esta investigación buscan optimizar el transporte para que mejore la calidad de vida de la gente que utilice ese servicio, generar puestos de trabajo y reactivar la infraestructura del tren. “Vale la pena activar este sistema. Sabemos que un vehículo eléctrico es más barato, porque ahorra un 30% el consumo de energía respecto del sistema de combustible fósil. Y además puede recuperar la energía sobrante en el descenso o durante el frenado”, precisó. 

En los países europeos más desarrollados el tren eléctrico es hoy un vehículo esencial para los pasajeros y para el sistema productivo. Actualmente, los trenes eléctricos se abastecen de energía por medio de tres fuentes: catenarias (sistema con cables aéreos de alimentación), sistema de tercer riel, y por un dispositivo de almacenamiento a bordo, como baterías, baterías inerciales o pilas de combustible.

La medición de la energía que consume y ahorra un tren eléctrico en el NOA podría servir a las autoridades del municipio de Tafí Viejo que presentaron recientemente un proyecto para implementar una red de trenes eléctricos elevados para el área metropolitana. La iniciativa del intendente Javier Noguera pretende incluir a siete municipios y contempla utilizar un sistema de catenarias o de tercer riel, para abastecer de energía a las locomotoras. Noguera evaluó como positivo el proyecto que desarrollan en la UNT y señaló que consultarían a los profesionales sobre su estudio con la idea de obtener asesoramiento para la iniciativa.

Ariel Espinoza periodista, trabajador ferroviario y mecánico de locomotoras, celebró que se involucre la UNT en el proyecto de trenes eléctricos y agregó que deberían sumarse otros sectores como el poder político Provincial y Nacional, las otras universidades como la Tecnológica Nacional, la Santo Tomás y la San Pablo y la Federación Económica de Tucumán. "El problema del transporte en Tucumán es gravísimo, debe convocarse a los profesionales idóneos para eso, porque tenemos el capital humano para planificar y pensar el Tucumán que queremos para varios años en adelante", sintetizó.