(Producción de contenidos e imagen, Secretaría de Extensión y Comunicación, Fac. Cs. Naturales).-




Hoy se cumplen 34 años desde la fundación de la Reserva Experimental Horco Molle –REHM- como un laboratorio a cielo abierto y 4 años desde que el Jardín Botánico Horco Molle -JBHM- abrió sus puertas. A pesar de la pandemia, docentes, nodocentes, guardafaunas, veterinarios y veterinarias trabajan, día a día, para hacer funcionar estos grandes centros de conservación, investigación y rescate de la diversidad biológica y cultural.

Para esta comunidad, la restauración ecológica es el fundamento donde cada acción se enmarca en un contexto técnico- científico y social, así el cuidado de la biodiversidad y la enseñanza funcionan como estandarte en cada paso que dan estas instituciones a medida que se van desarrollando. 
En este espacio de encuentro entre la Sociedad y la Universidad, se cuida el ecosistema de Tucumán mediante acciones de extensión, educación ambiental, el rescate de fauna, la formación de recursos humanos, la participación en proyectos de conservación, la investigación de campo, el apoyo a proyectos de investigación, la conservación del patrimonio biológico y cultural, el apoyo a actividades científicas y docentes y el desarrollo y promoción de tecnologías amigables con el medio ambiente.

A pesar de haber sido un año particular, las instituciones, bajo la dirección de la Facultad de Ciencias Naturales, hallaron el modo de cumplir con su compromiso de origen aún, inclusive, cuando sus miembros asumieron el riesgo de asistir todos los días para el cuidado de la fauna y flora del lugar.  

En este tiempo se continuó con el mantenimiento de la infraestructura, la alimentación de los animales y el armado de protocolos escritos para el manejo y revisión sanitaria de los mismos. Además, desde el Decanato se gestionaron fondos en el Rectorado, el Ente Tucumán Turismo y empresas privadas para sostener el funcionamiento de ambos espacios. 
Asimismo, se presentaron numerosos proyectos de solicitudes de financiamiento para restauraciones ecológicas, de los cuales participan docentes-investigadores de la UNT  y de otros países, muchos de los cuales ya se encuentran aprobados y otros están en etapa de revisión. 
En paralelo y de manera online, se generan contenidos audiovisuales para mantener el calendario ambiental que todos los años realizan desde el área de educación ambiental.

El Decano, Dr. Hugo R. Fernández, saludó y felicitó a quienes trabajan en estos espacios de la Facultad. “Todos y todas las que trabajan en el manejo de la institución se desvelan para hacerla cada día más grande.  Este es un gran proyecto de docencia, extensión e investigación que nos enorgullece. Esperamos  volver a abrir pronto las puertas a las personas que nos visitan a diario”, expresó el Decano.


Un poco de historia

La Reserva Experimental Horco Molle fue creada en el año 1986, con la intención de que la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo contase con un laboratorio de campo donde se pudieran desarrollar actividades y proyectos de investigación de las carreras de biología, geología y arqueología, y a su vez promover una transferencia de los contenidos al público concurrente para generar una actitud a favor de la conservación del medio ambiente.
Todo el proyecto de creación de la reserva estuvo coordinado por el Dr. Florencio Gilberto Aceñolaza, primer director de la REHM y decano de la Facultad de Ciencias Naturales. El inicio de las construcciones tuvo lugar en 1986, creándose el vivero, la huerta y una sala de mantenimiento, al año siguiente se construyó la casa-laboratorio y la cerca perimetral. Finalmente en el año 1988 queda oficialmente inaugurada, pero su apertura al público y las visitas guiadas comienzan a partir del año 89.
A partir de año 2000, luego de las sucesivas gestiones que estuvieron a su cargo, la Reserva se convirtió en un centro modelo de rehabilitación y protección de fauna afectada por el tráfico ilegal y la caza, a la vez que se transformó en un centro comunitario pensado para la educación ambiental.
Por su parte, el proyecto del Jardín Botánico se inició en 2013 impulsado por Michel Isa, profesor honorario de la UNT. De las 200 hectáreas que posee la Facultad de Ciencias Naturales en el predio Horco Molle, 98 pasaron a estar ocupadas por el nuevo Jardín Botánico. Este espacio está destinado a recuperar y preservar la flora autóctona que se fue perdiendo por la presencia del hombre en la zona. A través de senderos se pueden recorrer 12 hectáreas mientras que el resto está destinado a tareas de investigación, restauración ecológica y monitoreo de las especies.