Se levantó a las seis de la mañana, se dio un baño y se fue directo al living de su casa, en el barrio de Floresta. Marco Giusta se había preparado durante meses para la defensa de su tesis doctoral. Debido a la cuarentena, todo lo que había planeado se vio modificado y se terminó convirtiendo en el primer doctor en Arqueología que consigue graduarse por videoconferencia. 

Arqueólogo recibido en la Universidad Nacional de Tucumán, desde 2015, Marco tenía fecha para defender su trabajo justo el 20 de marzo. Un día antes, el presidente Alberto Fernández firmó el decreto que confirmaba algo que ya sabía. “Una resolución de la de la UNT había anticipado días antes que todo se iba a paralizar. Ese día me llamaron de Postgrado y me avisaron que se suspendía”. Pero le hicieron la propuesta: una videoconferencia.

Aunque reconoce que en el Instituto Lillo las defensas virtuales son cada vez más habituales, no sentía que era el momento indicado. “No me convencía mucho. ‘Mi casa es medio un lío, estoy con los chicos (sus hijos tienen 7 y 4 años), internet se cae, no sabemos cómo puede salir. Prefiero esperar’”, fue lo primero que respondió. Pero pasaron los días y fue madurando el ofrecimiento hasta que aceptó. Fijaron fecha para el martes 7 de abril. O sea, ayer.

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