Presentan el libro “Un viaje inmóvil. Cine del Norte Argentino en el Siglo XXI”

El jueves 27 del corriente, a las 19 hs, y a través la plataforma Google Meet, se presentará el libro “El viaje inmóvil. Cine del Norte Argentino en el Siglo XXI”, cuyo autor es el Prof. Fabián Soberón, docente de la Escuela Universitaria de Cine, Video y Televisión y de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT, donde reflexiona sobre los films producidos en las provincias del Norte Argentino en el siglo XXI, incorporando una novedosa base teórica-metodológica.
La presentación (http://meet.google.com/zsu-ynrv-deo) estará a cargo del Director de la Escuela, Juan Carlos Veiga, y de los especialistas Pedro Arturo Gómez (docente e investigador UNT) y Pedro Ponce (UDA).

Medios UNT entrevistó al Profesor Soberón para conocer cuál es la temática que analiza en su publicación y cuáles han sido los cambios que hubo en las producciones audiovisuales en Tucumán y el Norte Argentino.

¿Qué temas aborda en su trabajo?   
El libro aborda diferentes cuestiones y problemáticas del cine contemporáneo en el Norte Argentino. Hay un largo artículo sobre la ficción social y la documental; allí trabajo con las películas “Los dueños” y “El motoarrebatador”, dirigidas por Agustín Toscano. Trabajo películas de directores de Santiago del Estero y de Salta, y abordo el documental social en provincias del Norte Argentino. En otro artículo, y también extenso, trabajo con los conflictos de poder, en la película de la directora Daniela Seggiaro -“Nosilatiaj: la belleza”-, donde se aborda la relación entre la comunidad de indígenas, aborigen, y la clase media salteña, las relaciones de poder entre esos grupos sociales. Y en otro artículo estudio las relaciones entre el cine y las ciudades del Norte Argentino; concretamente,  abordo el documental “La ciudad de las réplicas”, de Belina Zavadiska, y también el documental “El Zoco de la Buri Buri”, de Lorena Jozami. Y en otros artículos analizo las diferentes posibilidades del gótico, en la categoría que yo denomino el gótico del Norte Argentino, en cortometrajes vinculados con la problemática de género. Y hay un artículo sobre “La hermandad”, el documental dirigido por Martín Falci. También hay textos sobre cortos policiales y de género, y también un  artículo sobre “Planta permanente”, de la película de Ezequiel Radusky. Y hay dos textos breves: uno, sobre “Elvira en el río Loro”, un falso documental, y “Los zombies y el virus”, sobre el corto “No me dejes solo”.

¿Qué cambió en el estilo del cine S. XXI respecto del período anterior?  
Salvo algunos casos excepcionales en el S. XX, y se puede hacer el rastreo de lo que ocurrió con el cine en Tucumán y el Norte Argentino sobre ese siglo, sobre todo en la segunda mitad del S. XX, salvo esos casos, el cine creció y se conformó como un campo audiovisual en Tucumán y el NOA en el S. XXI. Podríamos hablar de que existe un campo audiovisual a partir de los años 2000; y los factores que influyeron  son diversos: las promulgaciones de políticas de Estado, de apoyo al cine; la creación de concursos regionales; la disposición de la tecnologia digital. Estos son algunos de los factores que contribuyeron a que existe una producción mayor, una producción que creció notablemente en las dos décadas que estamos en este S. XXI. Este cambio no se da sólo en el Norte Argentino, sino en todo el país, en toda la Argentina. Y estos factores son los que contribuyeron no solo a que se creen escuelas cine, como es el caso de la UNT y también del Polo del Norte, en Jujuy, y que también ayudaron a consolidar la existencia de un incipiente campo audiovisual.

¿Son cambios de estilo o de contenidos, o ambas cosas u otros aspectos también?
No solamente hubo cambios desde el punto de vista de la cantidad de producciones, de la cantidad de agentes, de actores, que  conforman el campo audiovisual de Tucumán, y más ampliamente del Norte Argentino, sino que además hubo una proliferación de producciones audiovisuales, de producciones cinematográficas, que se podrían encuadrar en las diferentes áreas de la producción audiovisual. Hay claramente una ampliación del campo en relación con el documental. Tenemos una diversidad de propuestas estéticas en el área del documental; la ficción ha generado un desplazamiento y un movimiento en el área, no solo de la realización, sino en el área de la recepción de esas producciones. Sólo con mencionar 3 o 4 películas que se han producido en los últimos años en Tucumán y el Norte, podemos ver que -desde el punto de vista de la recepción-, se ha modificado la percepción que tienen las sociedades del Norte Argentino y del país respecto de esa producción. Si yo menciono la película “El motoarrebatador”, “Zombies en el cañaveral”, “Los dueños” o “La hermandad”, o la proliferación de cortos de ciencia ficción, o de animación, como el corto “A medidas” de Mariana Klyver, solo para dar algunos ejemplos, podemos ver esos cortos se han instalado en la memoria colectiva, o se están instalando o están circulando en esa memoria colectiva, y están conformando una nueva percepción, de parte de nuestras sociedades, sobre lo que sucede en este campo audiovisual.

¿Un nuevo cine tucumano?
En la historia del cine internacional y argentino han existido movimientos, o grupos de realizadores, que han recibido distintos motes o etiquetas. En los últimos años, en el campo audiovisual del Norte, ha surgido una etiqueta que está sometida a discusión. Se habla del nuevo cine tucumano, y esta etiqueta necesita ser revisada, discutida, debatida; la cuestión que surge cuando se propone un nombre, como marca, es preguntarnos qué hay detrás de esa marca, qué hay detrás de ese nombre. ¿Qué significa que se hable de un nuevo cine argentino? ¿Hubo antes otros movimientos o momentos en la historia de la cultura tucumana y del Norte, en el que hubo una proliferación, una cantidad sostenida de película y cortos? Yo creo que este no ha sido el caso en Tucumán, y tampoco en el Norte Argentino, de manera tal que ya, ahí, hay una especie de impugnación al adjetivo “nuevo”, “nuevo cine tucumano”. Porque en realidad, para que pueda hablarse de “nuevo” deberíamos pensar que hay otro cine previo, como campo o como producción masiva, y no es este el caso. Entonces, desde este lugar se puede, ya, discutir el nombre o la etiqueta. Sin embargo, es cierto que ha habido un florecimiento, una proliferación como dije, un cúmulo notable de cortos, mediometrajes y películas, en la ficción, en el documental, que han hecho que la comunidad y el área de recepción del cine, tome conciencia, tome nota, de este Tucumán. De esta manera, hablar de un cine tucumano implica pensar, entonces, qué características tiene este cine, cuáles son las variables estéticas, políticas, lingüísticas, que están en juego, y esta es una cuestión que se empezó a abrir, que se abrió en el ámbito del debate y que requiere, por supuesto, que nosotros nos impliquemos en este debate u lo pongamos a consideración del público y de todos los agentes que participan del campo audiovisual en las sociedades del Norte del país y de Argentina.


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