La música, la danza y las tradiciones argentinas serán protagonistas este jueves 13 de noviembre, a las 20.30, en el Teatro Alberdi, durante la muestra anual del Taller de Folclore Sonkko América, que celebra sus 25 años de trayectoria. Con entrada libre y gratuita, el espectáculo —titulado “Ñan Masicuna”— reunirá a más de 70 bailarines que integran este espacio dependiente del Complejo Dickens de la Secretaría de Asuntos Estudiantiles de la UNT.

Detrás de este proyecto se encuentra la Lic. Silvia Gaspar, profesora y fundadora del taller, quien desde hace más de tres décadas enseña folclore dentro de la Universidad Nacional de Tucumán: “La pasión por el folclore me acompaña desde la infancia —relata—. Nací en Salta, en los años 60, y fue en el ámbito familiar donde comenzó a despertarse mi amor por nuestras danzas. A los seis años, mis padres me llevaron a mi primera academia y, desde entonces, este camino se volvió parte inseparable de mi vida”.
Su vocación docente nació tempranamente. Antes de obtener su título de profesora, comenzó a dar clases como parte de las prácticas obligatorias en escuelas rurales salteñas: “Era una época muy distinta —recuerda—, cuando el folclore era una expresión viva y cotidiana de la cultura popular. En 1975 comenzaban a asomar nuevas corrientes, como el rock nacional, pero pronto las voces del pueblo serían acalladas por la dictadura militar”.
Los años la trajeron a Tucumán, donde desde 1990 desarrolla una intensa tarea vinculada a la enseñanza del folclore en distintas dependencias de la UNT: “Siempre trabajé ad honorem: comencé en la Facultad de Medicina, luego en Arquitectura y actualmente en el Complejo Deportivo Dickens, donde también cumplo funciones administrativas”. Allí coordina el Taller de Folclore Sonkko América, creado en el año 2000: “En sus comienzos estuvo pensado para jóvenes universitarios, pero pronto se amplió a toda la comunidad universitaria —docentes, no docentes, egresados— y al público en general. Su propósito es fortalecer nuestra cultura, preservar el patrimonio y afianzar el sentido de pertenencia a través de las danzas argentinas”, explicó.
Convencida de que el folclore “es el pilar de nuestra cultura y de nuestras raíces”, Gaspar resalta su valor como sostén de la identidad nacional: “El folclore mantiene vivos nuestros valores, nuestras costumbres y ese amor por la patria que se transmite de generación en generación. Es lo que nos une como pueblo y nos recuerda quiénes somos”.
Además, el taller busca ser un espacio de encuentro y contención, especialmente para los estudiantes que están lejos de sus hogares: “Queremos que aquí encuentren un lugar donde se formen vínculos de amistad, compañerismo e inclusión; donde el trabajo en equipo y la empatía sean tan importantes como el aprendizaje de la danza”, afirmó.
Tras 25 años de recorrido, Gaspar observa con entusiasmo el interés renovado de los jóvenes por las tradiciones: “El vínculo con el folclore ha ido cambiando con el tiempo, pero hoy percibo un reverdecer hermoso. Hay una nueva generación que lo reinterpreta con frescura y creatividad, sin perder la esencia. Es una manera distinta de expresar lo nuestro, que mantiene viva la identidad cultural”, concluye.



