En el marco de un nuevo aniversario de la Reforma Universitaria de 1918, docentes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT reflexionaron sobre su contexto histórico, sus principales conquistas y la vigencia de sus postulados en la actualidad.
El Dr. Alberto Sosa Martos, docente títular de Historia Social Política Argentina, explicó que el contexto de la Reforma debe comprenderse dentro de un proceso de apertura democrática: “Hay que entender la Reforma Universitaria en un proceso de apertura democrática, vinculado a la Ley Sáenz Peña de 1912 y a la llegada de la Unión Cívica Radical al poder, particularmente con la figura de Hipólito Yrigoyen. Él representó a sectores de la clase media y, en parte, a los trabajadores. A pesar de sus limitaciones, significó el fin de los gobiernos oligárquicos de fines del siglo XIX, al menos en el estilo de gobernar y en el intento de darle al Estado un rol más activo frente a los conflictos obreros”.
Respecto al origen del movimiento reformista y el protagonismo de Córdoba, sostuvo: “La Universidad de Córdoba era, para los sectores conservadores, el último reducto del viejo conservadurismo. La enseñanza expresaba lo más rancio de la vieja universidad: escasa actualización de los planes de estudio, currículas anquilosadas, una docencia poco orientada al carácter científico y fuertes prácticas de autoritarismo sobre el estudiantado”.
Sobre los cambios impulsados por el movimiento, remarcó: “La Reforma dio forma al sistema universitario argentino y rápidamente obtuvo adhesión en otras casas de estudio, incluso con proyección latinoamericana. En Tucumán, por ejemplo, la universidad aún era provincial y no nacional. Entre los principales cambios se encuentran el cogobierno universitario, la autonomía universitaria, la libertad de cátedra y la asistencia libre”.
Asimismo, destacó el respaldo político del gobierno nacional: “En parte, el triunfo de la Reforma se explica por la decisión política del gobierno de Yrigoyen de sostener gran parte de los planteos impulsados por los reformistas”.
Por su parte, la Dra. María Cecilia Guerra Orozco, titular de la cátedra de Historia Social General y ex directora de la Casa Histórica Museo Nacional de la Independencia. enfatizó el impacto que la Reforma tuvo en la vida universitaria y en la participación estudiantil: “Es fundamental que todos los estudiantes conozcan la importancia de la reforma, ya que marcó un antes y un después en la organización de la vida universitaria. No solo permitió el acceso a cargos dentro de la universidad, sino que garantizó la libertad para elegir cátedras, materias y lecturas, además de institucionalizar la participación estudiantil en el gobierno universitario”.
En relación con las enseñanzas del movimiento reformista, señaló: “La gran enseñanza que nos deja este movimiento es que los estudiantes organizados pueden lograr cambios significativos. Es importante entender que la reforma no inició únicamente como un reclamo político; también buscaba mejorar la calidad de la enseñanza y las condiciones materiales, como el acceso a libros e insumos de laboratorio en carreras como Medicina y Odontología”.
Además, destacó el alcance continental de la Reforma: “Aunque comenzó en la Facultad de Medicina de Córdoba en 1918 por un reclamo de insumos, se transformó en un movimiento latinoamericano. Bajo la consigna de que ‘ha llegado la hora americana’, el reformismo impactó en las estructuras políticas y universitarias de países como Perú, Chile, Venezuela y Cuba”.
Finalmente, reflexionó sobre la vigencia de sus principios en la actualidad: “La reforma sigue vigente hoy a través de los concursos, la libertad de cátedra, las cátedras paralelas, entre otros principios. Fue un movimiento adelantado a su época que propuso una concepción abierta y plural de la educación. Sin embargo, hoy la comunidad universitaria debe repensarse y aggiornarse a los cambios tecnológicos, la globalización y la virtualidad para adaptar los ideales reformistas a los nuevos tiempos”.


