La clasificación de la selección argentina a la siguiente fase de la Copa del Mundo FIFA 2026 se vive con entusiasmo en todo el país. En la Escuela y Liceo Vocacional Sarmiento, sin embargo, el fervor futbolero trasciende el resultado deportivo: el Mundial se convirtió en una herramienta pedagógica para vincular contenidos escolares con la realidad social, cultural y política que atraviesa a estudiantes y docentes.
La propuesta parte de una premisa sencilla: la escuela no puede permanecer ajena a un acontecimiento que moviliza a millones de personas. Por el contrario, busca resignificarlo y transformarlo en una experiencia de aprendizaje.
“Tomamos el Mundial como un fenómeno social y cultural y lo convertimos en una oportunidad pedagógica. Entendemos que la escuela no puede competir con lo que sucede afuera, sino tender puentes entre el contexto y los contenidos que se trabajan en el aula”, explicó Fernanda Marchese, integrante del equipo pedagógico de la institución.
Aprender a partir de un fenómeno global
El torneo sirve como punto de partida para abordar contenidos de distintas áreas. Geografía, Historia, Matemática, Tecnología, Idiomas y Formación Ciudadana encuentran en la competencia ejemplos concretos para trabajar conceptos y desarrollar proyectos.
Entre las actividades impulsadas por la escuela se encuentran la construcción de maquetas de estadios, el análisis de estadísticas deportivas y el estudio de los contextos históricos y políticos en los que se desarrollaron distintas copas del mundo.
La propuesta también incorpora una mirada crítica sobre los fenómenos que rodean al fútbol. Desde el análisis de las estrategias de marketing global hasta la reflexión sobre los contextos políticos de las sedes mundialistas, los estudiantes son invitados a pensar más allá de lo que ocurre dentro de la cancha.
“Trabajamos la pedagogía de la memoria y analizamos, por ejemplo, el contexto del Mundial de 1978. Nos interesa reflexionar sobre las circunstancias sociales y políticas que atraviesan cada evento deportivo”, señaló Marchese.
Ciudadanía, identidad y deporte
La coincidencia entre el Mundial y las actividades por el Día de la Bandera permitió trabajar también cuestiones vinculadas a la identidad y la ciudadanía. A partir del acompañamiento a la selección, docentes y estudiantes reflexionaron sobre el significado de los símbolos patrios, el sentido de pertenencia y los valores asociados a la construcción de una comunidad.
Además, la institución sostiene una perspectiva coeducativa que promueve la participación de mujeres y varones en igualdad de condiciones dentro de las propuestas deportivas. Equipos mixtos, fútbol femenino y actividades compartidas forman parte de una línea de trabajo que la escuela desarrolla desde hace años.
Para María Eugenia Ruiz, directora de la Escuela, el deporte constituye también una herramienta para promover hábitos saludables y fortalecer la educación integral de niños, niñas y adolescentes.
“La práctica deportiva es una dimensión que la escuela fomenta y potencia porque está estrechamente vinculada con la salud y el bienestar de niños, niñas y adolescentes.
“La actividad física favorece conductas de cuidado y prevención. La escuela no se limita únicamente a los contenidos académicos; también debe acompañar experiencias que forman parte de la vida de los estudiantes”, afirmó.
“A veces se piensa que la escuela se limita exclusivamente a los contenidos académicos, pero también suceden muchas otras cosas que forman parte de la educación integral. Los estudiantes no están ajenos a lo que ocurre en la sociedad y, en este caso, al entusiasmo que genera el Mundial”, agregó la directora.
Un espacio para construir comunidad
La iniciativa incluyó la transmisión de los partidos cuando coincidieron con el horario escolar. Estudiantes y docentes compartieron los encuentros en espacios especialmente preparados por la institución, con pantallas, materiales alusivos y actividades complementarias.
Para la comunidad educativa, el Mundial funciona además como una oportunidad para el encuentro. Así como en otros tiempos las personas se reunían alrededor de un fogón para compartir historias y experiencias, hoy el fútbol puede convertirse en un punto de reunión capaz de acercar generaciones, fortalecer vínculos y generar conversaciones dentro y fuera del aula.




“En toda la comunidad educativa se percibió un espíritu de entusiasmo compartido. Lo vivimos juntos estudiantes, docentes y familias. Es una oportunidad para pensarnos como comunidad, aunque sin dejar de analizar críticamente algunas cuestiones que atraviesan al Mundial”, sostuvo Judith Laskowski, regente de la Escuela Sarmiento.
Asimismo destacó que estas experiencias permiten reducir distancias y mostrar una faceta más cercana de quienes integran la institución. “Muchas veces el rol docente implica cierta formalidad. En cambio, estos momentos generan un encuentro diferente, basado en una alegría compartida”, señaló.
La alegría también enseña
Más allá de los contenidos curriculares, la escuela considera que las emociones también forman parte de los procesos educativos. Por eso decidió habilitar espacios para compartir los partidos, celebrar y expresar el entusiasmo que genera el Mundial entre estudiantes, docentes y familias.
Si Argentina continúa avanzando en la competencia, la institución prevé repetir la experiencia y seguir generando instancias de encuentro para la comunidad educativa.
“Consideramos que es importante enseñar y habilitar espacios para la alegría, el entusiasmo y las pasiones colectivas. Vamos a seguir acompañando el Mundial desde esa perspectiva. Al mismo tiempo, entendemos que compartir los partidos en familia también tiene un valor importante y que ambas experiencias pueden complementarse”, concluyó Laskowski.

