La Universidad Nacional de Tucumán (UNT) cerró este fin de semana la 27° edición de su tradicional Julio Cultural Universitario con una propuesta que unió memoria histórica y vanguardia artística en el Teatro Alberdi. Bajo la coordinación de la Facultad de Artes, el evento central conmemoró los 60 años del cierre de los ingenios azucareros, movilizando a más de 100 artistas en escena entre docentes y alumnos. La jornada no solo significó un cierre de cartelera, sino un ejercicio de extensión universitaria que permitió a la comunidad educativa y al público general reflexionar sobre el pasado productivo y social de la provincia a través de la fotografía y la danza.


La velada inició con la exposición “Zafra y Acero” y continuó con un despliegue coreográfico que incluyó desde suites clásicas hasta un homenaje a la profesora Elva Castría, creadora de la carrera de Danza. “Consideramos que es un tema sumamente importante para la historia, la economía y la cultura de este país por todas las implicancias que tuvo el cierre de los ingenios”, explicó la decana de Artes, Dra. Silvia Agüero, al resaltar la importancia de este “homenaje”. En sintonía, la fotógrafa Graciela Lavado señaló que la muestra busca enseñar a las nuevas generaciones “cómo era antes” la industria principal de la provincia. Por su parte, la coautora Ana Lía Sorrentino subrayó el valor documental de las imágenes, rescatadas del libro Las huellas del azúcar, advirtiendo que retratan una cosecha manual que “ya no es fácil encontrar” y que hoy forma parte del acervo histórico de la facultad.


Desde el escenario, los docentes Marilina Medrano y Gastón Gutiérrez, docentes de Danza, detallaron que la obra principal narró la historia de la zafra integrando elementos del folclore local, como la leyenda del “perro familiar”, y el impacto social de la pérdida de empleos. “Es una ventana muy grande para promocionar la carrera y que los estudiantes vean lo que pueden hacer”, afirmó Medrano, destacando que el evento fomenta la “profesionalización” al exigir la responsabilidad de llevar adelante una obra compleja. Gutiérrez añadió que la puesta incluyó piezas de repertorio como Noche de Walpurgis y obras de George Balanchine, dotando de un alto nivel técnico al cierre del ciclo.


El proyecto destacó por su carácter intercátedra, integrando a estudiantes de las licenciaturas en Danza Clásica, Contemporánea, Sonorización y Artes Visuales, quienes trabajaron durante meses en una producción que Medrano y Gutiérrez definieron como “100% de la UNT”. Esta sinergia permitió que estudiantes de provincias vecinas se involucraran con las raíces locales, profesionalizando su formación en un escenario de jerarquía regional, como lo es el Teatro Alberdi.

