La cita será el próximo sábado 17 de octubre en el emblemático coliseo de la universidad donde la gala combinará música, teatro y formación cultural. El regreso de Jairo a Tucumán propone mucho más que un encuentro de clásicos. En tiempos en los que las jóvenes generaciones encuentran nuevas formas de acercarse al arte y en los que la educación artística vuelve a ocupar un lugar central en los debates sobre preparación integral, la voz de uno de los grandes intérpretes de la música popular argentina invita a mirar hacia atrás sin dejar de pensar en el futuro.
En una entrevista íntima con MediosUNT, el artista desplegó algunas confesiones “En los últimos años mis viajes a Tucumán han sido motivados por distintas propuestas artísticas”, recordó. Entre ellas menciona el recital junto a Juan Falú dedicado al repertorio de Atahualpa Yupanqui, el homenaje a Mercedes Sosa, la interpretación de la Misa Criolla y distintos espectáculos con sus propias canciones.
Cada una de esas experiencias, asegura, dejó una huella: “En todos esos casos fueron momentos luminosos para mí, de modo que regresar ahora y nada menos que al Teatro Alberdi es un nuevo motivo de regocijo para mí”.
Una identidad construida entre Argentina y el mundo
La trayectoria de Jairo atraviesa varias décadas y distintas etapas de la música popular argentina. Al mirar ese camino, destacó especialmente sus años en Francia, donde debió enfrentarse al desafío de adaptarse a un nuevo idioma y a una cultura diferente. “Quizás la más prolífica en cuanto a las variantes en lo que se refiere al aprendizaje haya sido la de los años transcurridos en Francia”, señaló.
La experiencia no significó alejarse de sus raíces, sino reafirmarlas. “Para ellos, si bien es cierto que una vez aprendido el idioma cantaba en francés, era el argentino Jairo”. La distancia, además, le permitió comprender con mayor profundidad el valor de la pertenencia y de la memoria: “Ese sentido de pertenencia es algo que se construye a partir de un acercamiento a las raíces y a la nostalgia de quienes viven lejos de su lugar de origen” remarcó.
Una música que atraviesa generaciones
El artista reconoce que cada época desarrolla sus propias formas de expresión y que la tecnología transformó radicalmente las maneras de producir, compartir y consumir música. Sin embargo, considera que existe un patrimonio que continúa vigente. “Para los artistas el aprendizaje es continuo; no se termina nunca”, afirmó. Y agrega que haber compartido tiempo y espacio con grandes referentes de la cultura se convirtió en “una enseñanza privilegiada”.
Entre las enseñanzas que permanecen destaca especialmente la exigencia profesional: “El nivel de auto exigencia que he observado en la mayoría de ellos ha sido como un espejo perfecto, nítido y sin distorsiones”.
La historia de Jairo también está atravesada por encuentros con algunas de las figuras más importantes de la cultura argentina e internacional. Borges, Atahualpa Yupanqui, Astor Piazzolla, Charles Aznavour, María Elena Walsh y Charles Trenet forman parte de esa constelación de referentes con los que compartió momentos y experiencias.
“Existe una base en la música argentina y en los estilos que la componen, que puede ser de gran utilidad para las nuevas generaciones”, afirma. Y define ese legado como “una base de datos que, al estar viva y vigente, supera con creces cualquier archivo que uno pudiera imaginar. Sería interesante en ese sentido que el trabajo que las maestras y los maestros hacen sobre la orientación vocacional fuera más sostenido y, naturalmente, seguido por los padres de los niños”, planteó.
Desde su propia experiencia, sostiene que muchas vocaciones artísticas aparecen tempranamente y necesitan ser escuchadas y acompañadas.


Una noche para compartir
Después de décadas de escenarios, viajes y encuentros con distintas generaciones, Jairo vuelve a Tucumán con una expectativa sencilla y, al mismo tiempo, profundamente humana. “Me gustaría que la gente saliera del teatro con una sonrisa”, confesó.
Su deseo es compartir con el público “la felicidad y la emoción” que experimenta al cantar, en una noche que tendrá como protagonistas también a músicos jóvenes y al histórico Teatro Alberdi. Porque regresar al escenario no es solamente volver a cantar canciones conocidas. Es recuperar historias, transmitir experiencias y mantener abierto el diálogo entre quienes construyeron la música argentina y quienes hoy comienzan a descubrirla.
Y, para Jairo, quizás allí radique una de las formas más genuinas de trascendencia: que una canción pueda atravesar el tiempo, encontrar nuevos oídos y seguir provocando, muchos años después, la misma emoción.


