La UNT inició su participación científica en las jornadas de AUGM en Brasil

Las Jornadas de Jóvenes Investigadores en su 33 edición engloba una dimensión profundamente humana del conocimiento de la región sudamericana.

En esa línea la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM), dio inicio a los encuentros que se desarrollan del 20 al 22 de octubre en la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), en Porto Alegre, Brasil.

Tras meses de preparación, estudio y desarrollo de proyectos de grado, posgrado y futuros doctorados 43 estudiantes de la UNT llevan al escenario internacional el esfuerzo de sus trayectorias académicas, el acompañamiento de sus docentes y el compromiso con las problemáticas de sus comunidades.

Con un emotivo acto de apertura, las delegaciones tuvieron la oportunidad de continuar el intercambio de saberes. Anteriormente, las galerías de la UFRGS reunieron a los expositores de ejes trascendentales. Banderas, cánticos, fotos, videos, traductores de Google fueron parte del primer acercamiento de casi 1000 jóvenes de 33 unidades académicas. 

En ese contexto, el secretario de Relaciones Internacionales dejó una reflexión que trascendió el protocolo institucional, donde destacó que la ciencia no puede pensarse separada de la historia, de las desigualdades sociales ni de las necesidades de los pueblos que la producen.

“Hay una forma de integración latinoamericana que no siempre ocupa los titulares. No se firma únicamente en las cancillerías ni se define en las reuniones entre presidentes. También nace cuando un estudiante comparte los resultados de su primera investigación, cuando jóvenes de distintos países encuentran preguntas en común o cuando una conversación entre exposiciones abre la posibilidad de trabajar juntos” de esta manera inició las palabras de bienvenida el Secretario de Relaciones Internacionales Prof. Benito Bisso Schmidt. 

Desde su formación como historiador, el funcionario planteó que cada investigación está atravesada por el tiempo y la sociedad en la que surge. Las preguntas que formula un investigador, los problemas que decide estudiar y las consecuencias de sus hallazgos nunca son completamente ajenos a esa realidad. 

La intervención encontró especial sentido frente a una generación que comienza a construir su identidad científica en medio de grandes transformaciones tecnológicas, desafíos ambientales, desigualdades persistentes y nuevas tensiones internacionales.

Para los jóvenes tucumanos, participar de estas jornadas representa mucho más que cumplir con una presentación académica. Significa poner sus conocimientos en diálogo con otras realidades, descubrir nuevas perspectivas y reconocerse como parte de una comunidad científica latinoamericana que tiene voz propia. Así lo expresaron los 15 estudiantes que ya expusieron el primer día y recibieron por parte del comité evaluador elogios y aportes enriquecedores. 

“Producir conocimiento con identidad latinoamericana”

Uno de los momentos centrales del discurso estuvo dedicado al lema de esta edición: “Producir conocimiento desde el Sur Global: paradigmas disruptivos para la ciencia”.

El secretario explicó que investigar desde el Sur no implica rechazar los aportes de Europa, América del Norte ni de otras regiones. Tampoco supone reemplazar una hegemonía intelectual por otra.

Por el contrario, se trata de construir relaciones científicas más equilibradas, donde las universidades latinoamericanas puedan participar desde sus propias capacidades, experiencias y necesidades.

“Significa participar de este diálogo en condiciones de igualdad, de soberanía, reconociendo nuestras experiencias, nuestros problemas y nuestra capacidad de producir teorías, métodos y soluciones relevantes para toda la humanidad”, sostuvo.

La afirmación interpela directamente a los 43 representantes de la UNT, quienes forman parte de una generación que no sólo busca acceder al conocimiento desarrollado en otros países, sino también contribuir a producirlo desde sus propios territorios.

En Tucumán, como en el resto de América Latina, las investigaciones universitarias se vinculan con interrogantes que atraviesan la vida cotidiana, el acceso a la salud, los impactos ambientales, las transformaciones productivas, la educación, la tecnología y las desigualdades sociales.

En esa diversidad aparece una de las principales fortalezas de la universidad pública. Tal como lo sostuvo el rector Ing. Sergio Mohamed en la reunión con los jóvenes investigadores “Nuestros jóvenes tienen la capacidad para reunir distintas miradas sobre problemas que difícilmente puedan resolverse desde una única disciplina. Como formadores de conocimiento, tenemos mucho que aprender con el mundo, pero también tenemos mucho que enseñar. La UNT tiene centros de investigación, comunidades tradicionales, experiencias sociales y capacidades intelectuales que aportan y construyen esa diversidad”, destacó.

Detrás de esa reflexión existe un reconocimiento al trabajo de miles de estudiantes que investigan en las unidades académicas de la UNT. Jóvenes que aprenden a formular hipótesis, analizar evidencias, revisar resultados y sostener sus ideas frente a otros investigadores.

Cooperación y voces de 43 representantes

El verdadero desafío consiste en transformar esa riqueza intelectual en capacidades científicas duraderas, políticas públicas, desarrollo sostenible y mejores condiciones de vida.

Es allí donde la investigación adquiere una dimensión social. Porque un proyecto no termina necesariamente cuando concluye una exposición o se publica un artículo: su mayor potencial aparece cuando el conocimiento puede contribuir a mejorar la realidad de una comunidad. 

Para los representantes tucumanos, ese horizonte plantea una responsabilidad y, al mismo tiempo, una oportunidad: demostrar que desde una universidad pública del norte argentino también es posible generar conocimientos relevantes para toda la región. Tocar temas como: Qué más puede aportar una batata; un Yogur que permite mejorar síntomas de cáncer; Alimentación en primeras infancias; Género y violencia digital, Salud Mental, Economía y producción, Agroalimentos; entre otros, no solo aporta a la construcción de redes académicas, sino que genera herramientas capaces de abordar problemas compartidos entre los países latinoamericanos.

La cooperación, entonces, deja de ser un complemento de la actividad científica para convertirse en una condición esencial de su desarrollo. También implica comprender que investigar no es una tarea exclusivamente individual. Detrás de cada resultado aparecen equipos de trabajo, docentes orientadores, instituciones que acompañan y comunidades que, de diferentes maneras, hacen posible la producción de conocimiento.

Esa mirada adquiere particular relevancia en las Jornadas de Jóvenes Investigadores, porque en los primeros años de formación científica, conocer a un colega de otro país puede significar descubrir una técnica, mejorar una pregunta de investigación o encontrar un futuro compañero de trabajo.

La presencia de la UNT en Porto Alegre, se inscribe en esa estrategia de internacionalización, orientada a ampliar las experiencias formativas de sus estudiantes y fortalecer su participación en redes académicas regionales, como así también revalorizar la ciencia. 

No se trata solamente de viajar para presentar resultados, sino de regresar con nuevas preguntas, herramientas y contactos que contribuyan a enriquecer la investigación en Tucumán. En ese sentido, la delegación representa una inversión en capital humano, científico y social, cuyo impacto potencial va mucho más allá de los tres días del encuentro.

Por Leonela Ruiz, enviada especial UNT

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