Comenzaron las “Jornadas de reflexión en Filo”

Esta mañana, el Espacio Cultural de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT fue escenario de la apertura de las “Jornadas de reflexión en Filo”, una propuesta académica y cultural que se enmarca en las actividades por el 50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.

El programa se extenderá hasta el viernes en distintos espacios de la facultad e incluye conversatorios, mesas de diálogo, talleres, simposios, proyecciones y muestras, con el objetivo de promover el debate, la memoria y la producción colectiva de conocimiento.

El acto inaugural contó con la presencia del decano, Prof. Sergio Robín, y la coordinadora de las jornadas, Dra. Matilde Silva, del Instituto de Investigaciones Históricas “Dr. Ramón Leoni Pinto”. Tras la apertura, se dio inicio al conversatorio “Memoria frente al olvido. Docentes de Filo cesanteados por la dictadura”, con la participación de los profesores eméritos Luis Marcos Bonano y Josefina Racedo.

“Como Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, nos sentimos especialmente convocados, cada aniversario del golpe, a aportar desde nuestras disciplinas una mirada orientada a la construcción de la memoria. Entendemos que es la única manera de garantizar que la Verdad y la Justicia se consoliden en nuestro país”, expresó Robín durante la apertura.

Por su parte, Silva destacó el sentido de estas jornadas en una fecha significativa: “Los años ‘redondos’ nos invitan a conmemorar. A 50 años del golpe, organizamos estas jornadas poniendo el foco en la comunidad de Filosofía y Letras: docentes, no docentes, estudiantes y egresados, incluyendo a profesores cesanteados”. En ese sentido, subrayó que la iniciativa busca “socializar investigaciones de la Facultad y, a la vez, convocar a construir nueva memoria en estos tiempos de desmemoria”, promoviendo espacios para “recuperar, reconstruir, conversar y pensar”.

El primer conversatorio puso en el centro las experiencias de docentes desplazados durante la última dictadura. Luis Bonano, ex decano de la facultad, fue contundente al caracterizar el período: “Debemos dejar claro que se trató de terrorismo de Estado: el aparato estatal puso su fuerza armada al servicio de un proyecto de transformación”. En su intervención, vinculó ese proceso con una continuidad de políticas que —según planteó— afectaron a la educación pública, desde la última dictadura hasta gobiernos posteriores.

Bonano también recordó prácticas concretas de censura y persecución: “Se enviaron listas de libros a retirar de bibliotecas universitarias —con casos tan absurdos como incluir El principito—. Esto vino acompañado de cesantías masivas motivadas por antisemitismo, militancia gremial o, sobre todo, por la defensa de una universidad pública, gratuita, no dogmática y abierta”. Asimismo, expresó su preocupación por la situación actual del sistema universitario y científico, señalando recortes, pérdida salarial y una disminución en la matrícula, especialmente en carreras de humanidades y ciencias sociales.

En la misma línea, Josefina Racedo aportó una mirada atravesada por la experiencia personal y colectiva: “Volver a esta casa que me formó para compartir, 50 años después, nuestras experiencias como estudiantes y docentes tiene un sentido profundo”. Recordó sus inicios en la década del 60, en un contexto de fuerte efervescencia política y social, y destacó que la formación universitaria estuvo siempre vinculada a la realidad del país.

“Quiero contar por qué volvimos y por qué hoy seguimos siendo parte de la universidad —aun jubilados—: la ciencia y el conocimiento también son una lucha en un país disputado, donde se desmantelan instituciones y se empuja a la fuga de cerebros”, afirmó. En ese marco, subrayó la importancia de poner en diálogo las décadas del 70 con el presente: “Es imprescindible para que las nuevas generaciones se reconozcan como parte de un proceso necesario que las convoca”.

La jornada también contó con la participación de la historiadora, Dra. Victoria Basualdo, investigadora del CONICET y especialista en historia del trabajo y responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. En su intervención, situó la conmemoración en una perspectiva histórica más amplia.

“Tucumán es un territorio clave para esta conmemoración. Este año se cumplen 60 años del golpe de 1966 y del cierre de ingenios, al mismo tiempo que recordamos los 50 años del golpe de 1976. Eso nos obliga a una mirada de largo plazo sobre las dictaduras en el marco de la Guerra Fría”, señaló. Basualdo destacó que estos procesos implicaron profundas transformaciones económicas, migraciones masivas y cambios en la vida de los trabajadores, y consideró que el golpe de 1976 puede entenderse como una respuesta a las formas de organización social y política previas.

Finalmente, valoró el rol de la universidad pública en el contexto actual: “Aun en una situación muy compleja, con fuertes recortes y un plan de ajuste severo, la UNT mantiene sus puertas abiertas para la comunidad y para pensar juntos estos 50 años del golpe; y más adelante, los 60 del cierre de ingenios, en una reflexión conjunta”.

Las jornadas continuarán este viernes, consolidándose como un espacio de encuentro, memoria y debate en el ámbito universitario tucumano.

La segunda jornada continuará este viernes con conversatorios sobre experiencias pedagógicas, cine-debate, muestras vinculadas a sitios de memoria como la Escuelita de Famaillá y presentaciones editoriales y audiovisuales. Asimismo, se realizarán paneles sobre el aporte de las ciencias sociales a los procesos de justicia, con la participación de docentes e investigadores.

El cierre estará marcado por un acto institucional y un festival cultural en el Patio Mástil de la facultad. Las jornadas son de modalidad presencial, con inscripción gratuita y certificación para asistentes, reafirmando el compromiso de la comunidad universitaria con la consigna “Más que nunca, Nunca Más”.

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