Cada año, la industria azucarera tucumana genera miles de toneladas de bagazo, un subproducto que aún tiene un amplio potencial de aprovechamiento. A partir de ese recurso, dos estudiantes de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) desarrollaron Bagasol, un emprendimiento que produce vajilla biodegradable como alternativa a los plásticos de un solo uso y al telgopor.
El proyecto fue creado por Agustina Lazarte y Micaela Nougués, estudiantes de tercer año de la Licenciatura en Administración de Empresas de la Facultad de Ciencias Económicas. La iniciativa fue seleccionada entre los 22 equipos semifinalistas de EmprendeU 2026 y participará del bootcamp que se realizará el próximo 3 de julio en esa unidad académica.
De un residuo abundante a una solución sustentable
La propuesta surgió al identificar dos problemáticas presentes en la provincia: la contaminación generada por los productos descartables y la gran cantidad de bagazo producida por la actividad azucarera. Según las emprendedoras, Tucumán cuenta con una de las industrias azucareras más importantes del país, que genera alrededor de 280.000 toneladas de bagazo al año durante la zafra.
“Nuestro proyecto consiste en la producción de vajilla biodegradable elaborada a partir del bagazo de la caña de azúcar. Surgió al identificar una de las principales problemáticas de Tucumán: la gran cantidad de residuos generados por los plásticos de un solo uso y el telgopor, especialmente en bares, locales gastronómicos y cantinas universitarias”, explicó Lazarte.


En ese marco, contó que tomaron como punto de partida la principal actividad productiva de la provincia y que generan enormes cantidades de bagazo, un producto que muchas veces no es aprovechado en todo su potencial.
Los productos desarrollados por Bagasol son aptos para comidas frías, calientes y servicios de take away. Además, pueden degradarse de manera natural en un período estimado de entre 60 y 90 días, lo que reduce significativamente su impacto ambiental.
Pensar en grande desde Tucumán
Para fabricar las vajillas, el equipo utiliza bagazo, almidón de maíz y agua destilada. La materia prima principal podría obtenerse a través del Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (IPAAT), lo que permitiría disminuir los costos de producción y fortalecer el modelo de economía circular que impulsa el proyecto.
Actualmente, la elaboración está pensada a escala artesanal. Sin embargo, las estudiantes proyectan incorporar en el futuro una prensa hidráulica que les permita avanzar hacia una producción industrial.


“Independientemente de los resultados del concurso, tenemos la intención de seguir desarrollando el proyecto. Queremos comenzar de manera artesanal y crecer progresivamente hasta alcanzar una escala mayor de producción”, señaló Nougués.
El aporte de la formación universitaria
Las creadoras destacan que los conocimientos adquiridos en la carrera fueron fundamentales para transformar una idea en una propuesta con posibilidades reales de crecimiento. Herramientas vinculadas a costos, contabilidad gerencial, comercialización y planificación les permitieron diseñar el modelo de negocio y proyectar su desarrollo.
Además, valoran la oportunidad que ofrece EmprendeU para impulsar iniciativas surgidas en el ámbito universitario. “Muchas veces creemos que emprender es algo lejano, pero contamos con herramientas académicas y oportunidades que nos permiten hacerlo posible. Lo más importante es dar el primer paso y confiar en las propias ideas”, afirmó Lazarte.
Las estudiantes consideraron que EmprendeU es una propuesta valiosa porque impulsa a los jóvenes a pensar ideas innovadoras que puedan contribuir al desarrollo de la provincia y del país. “Además, pone el foco en el norte argentino, una región donde existe muchísimo talento y potencial emprendedor que merece más oportunidades para crecer y visibilizarse”, definieron.
Con su participación en las semifinales del certamen, Bagasol busca demostrar que uno de los residuos más abundantes de la industria azucarera puede convertirse en una solución sustentable para reemplazar productos descartables de uso cotidiano y generar valor a partir de recursos propios de la región.

