La educación técnica atraviesa una etapa de transformación en la que la formación profesional busca combinar los saberes tradicionales con nuevas tecnologías, experiencias prácticas y una mayor articulación con universidades, organismos públicos y sectores productivos. En ese escenario, las escuelas preuniversitarias adquieren un papel estratégico, con le objetivo de formar jóvenes con herramientas concretas para el mundo laboral, pero también con una sólida formación integral.
Con esa mirada, la Escuela Técnica Vial de la UNT celebra un nuevo aniversario atravesada por un proceso de transformación institucional que comenzó con su incorporación al ámbito universitario. El paso implicó una reconfiguración progresiva de su identidad y de sus prácticas, en un proceso que continúa hasta la actualidad. “La incorporación de la Escuela Técnica Vial al ámbito de la Universidad Nacional de Tucumán abrió un tiempo de reconfiguración que, incluso hoy, continúa”, señaló Marcela Ocampo vicedirectora de la institución. Y sumo: “el traspaso y la consecuente transición son procesos lentos y costosos, pero la escuela se mantiene fuerte”.



Entre la tradición y una nueva identidad
La incorporación a la UNT abrió un proceso en el que la impronta histórica de la institución comenzó a dialogar con los principios propios de la universidad pública. “A la impronta fundacional, se van incorporando paulatinamente los principios y las lógicas de nuestra UNT: la experimentalidad, la participación en los órganos de cogobierno universitario”, agregó la docente. Este camino se expresa en la participación de estudiantes y representantes de los distintos estamentos en espacios institucionales como el Consejo Asesor Interno, además de la presencia de consejeros y del Centro de Estudiantes.
La construcción de identidad se produce así en una tensión permanente entre continuidad y transformación. “En esa tensión fecunda entre permanencia y cambio se construye hoy identidad preuniversitaria de la Escuela Técnica Vial”, sostuvo.
La pertenencia a la UNT también modificó las posibilidades concretas de enseñanza y aprendizaje. La escuela amplió sus espacios de formación a partir de la articulación con diferentes dependencias universitarias.
Entre las experiencias desarrolladas, los estudiantes realizan actividades deportivas en el Complejo Dickens de la Quinta Agronómica y utilizan laboratorios de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología y de la Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia. Desde hace tres o cuatro años se realizan visitas educativas al Museo del Instituto Miguel Lillo, la Reserva y Jardín Botánico de Horco Molle y el parque geológico, entre otros espacios.





La expansión también alcanza las actividades institucionales. Por segundo año consecutivo, la Muestra Tecnológica se desarrollará en los jardines del Museo de la Universidad Nacional de Tucumán (MUNT), llevando al espacio público los proyectos y conocimientos desarrollados por los estudiantes.
A esto se suman nuevas posibilidades de articulación con organismos vinculados a la infraestructura y las obras públicas. “Recientemente hemos recibido propuestas de articulación con el Ministerio de Obras Públicas, Infraestructura y Transporte Públicos, donde radica la DPV”, señaló Ocampo.
En ese marco, la escuela trabaja en la planificación de visitas educativas a obras viales que se encuentran actualmente en ejecución, acercando a los estudiantes a escenarios concretos relacionados con su futura profesión.

