Una propuesta de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán vincula la formación académica con las necesidades concretas de los territorios. A través de una materia optativa Comunicación Institucional en Territorio, estudiantes de Ciencias de la Comunicación elaboran diagnósticos y estrategias comunicacionales en la comuna de Raco y en la propia facultad, con una mirada que integra cultura, identidad y compromiso social.
La propuesta recupera una dimensión histórica de la universidad pública argentina: la formación de profesionales comprometidos con su entorno y capaces de poner sus conocimientos al servicio de las necesidades sociales. En este caso, el desafío consiste en aprender a comunicar desde el territorio, reconociendo sus particularidades culturales, identitarias e institucionales.

Una materia optativa para aprender en escenarios reales
María Carolina Gallo, docente de la Cátedra de Comunicación Institucional de la carrera, explicó que la asignatura fue diseñada para profundizar la formación de los estudiantes mediante experiencias prácticas. “Desde nuestra cátedra hemos creado una optativa porque pensamos que es una oportunidad importante que brinda a los alumnos la posibilidad de conocer las condiciones reales en las que se desarrolla el trabajo de un comunicador institucional. Les da la posibilidad de aprender a trabajar en lo que sería un territorio, en este caso rural y turístico y en los tiempos y con las obligaciones reales de una persona o un comunicador que está trabajando en un lugar de esas características”, sostuvo Gallo.
La experiencia permite que los estudiantes se enfrenten a situaciones concretas, comprendan las dinámicas de las instituciones y aprendan a reconocer oportunidades de comunicación en contextos que exceden los ámbitos tradicionales del ejercicio profesional. La materia organiza a sus estudiantes en dos grupos, cada uno con un ámbito de intervención específico. Una parte trabaja en Raco, donde debe reconocer las particularidades de una comunidad rural y turística; la otra desarrolla su práctica en la propia Facultad de Filosofía y Letras. Aunque los escenarios son diferentes, ambos equipos comparten un objetivo: comprender las necesidades de comunicación de cada espacio y diseñar estrategias pertinentes para su realidad.
Según comentó Gallo, el trabajo comienza con un diagnóstico abreviado, construido principalmente a partir de la observación directa y las entrevistas. A diferencia de una planificación institucional de mayor alcance, esta metodología permite identificar situaciones concretas en un período acotado y orientar las acciones comunicacionales de acuerdo con las oportunidades del contexto. “Los chicos en ese tiempo de prácticas hacen un diagnóstico abreviado, es decir, que no es una planificación, sino que desarrollan estrategias comunicacionales. Esto les da la posibilidad de dar una continuidad en el aprendizaje a los que ya han hecho la materia Comunicación Institucional”, agregó Gallo, al explicar que la optativa representa una instancia de profundización dentro de la formación profesional.
La experiencia también permite comprender que la comunicación institucional no se limita a la elaboración de mensajes, la gestión de canales o el trabajo dentro de una organización. Implica analizar situaciones, reconocer actores, identificar necesidades y construir respuestas comunicacionales adecuadas para cada realidad.
La dimensión cultural e identitaria ocupa un lugar fundamental en la práctica. Trabajar en un territorio como Raco exige reconocer sus características rurales y turísticas, comprender sus dinámicas sociales y considerar los elementos que forman parte de su identidad. En este marco, la comunicación se entiende como una herramienta para interpretar el entorno y generar estrategias vinculadas con las necesidades concretas de las instituciones y las comunidades.

Más adelante, una de las protagonistas de esta cohorte, Milagro Jiménez, compartió el significado de esta fase académica: “Se trata de un espacio muy enriquecedor porque pudimos conocer el territorio, algunas de las espacios y conversar para comprender mejor cómo funciona la comuna y cuáles son sus necesidades. Como estudiante de Comunicación me permitió salir un poco de lo teórico y acercarme a la realidad del territorio, entendiendo que antes de proponer una estrategia comunicacional es fundamental escuchar, observar y conocer el contexto en el que vamos a trabajar”.
Asimismo, Gallo puso énfasis en nuevas miradas desde la perspectiva de los estudiantes. “Es algo muy lindo y también es algo muy importante para la vida de ellos porque aprenden que la comunicación no solo se restringe a ciertos lugares, como sería el ámbito periodístico o el ámbito de las instituciones mismas, sino que también se hacen trabajos a partir de necesidades concretas y estratégicas, en este caso en una comuna”, expresó.

La universidad pública como espacio de formación y compromiso social
Las prácticas socioeducativas representan una oportunidad para fortalecer la relación entre la enseñanza universitaria y las necesidades de la comunidad. La iniciativa de la Facultad de Filosofía y Letras pone en valor una formación que no se agota en el aula: los estudiantes aprenden a investigar, observar, escuchar, interpretar y proponer acciones comunicacionales con fundamento académico. Al mismo tiempo, el trabajo en distintos territorios permite reconocer que cada institución y cada comunidad requieren estrategias específicas, construidas desde el conocimiento de su realidad y no a partir de respuestas uniformes.
La experiencia de Comunicación Institucional en Territorio invita a pensar la comunicación como una práctica capaz de fortalecer instituciones, visibilizar identidades y contribuir al desarrollo local. Desde Raco hasta los espacios de la propia universidad, el aprendizaje se convierte en una oportunidad para acercar el conocimiento a la sociedad. Porque formar comunicadores también significa prepararlos para escuchar a las comunidades, comprender sus desafíos y transformar ese conocimiento en estrategias que generen vínculos, participación y nuevas oportunidades.

