Cada 29 de abril se conmemora el Día de la Inmunología, una oportunidad para poner el foco en uno de los sistemas más complejos del cuerpo humano. Este año la fecha cobra especial relevancia: el Premio Nobel de Medicina 2025 reconoció investigaciones que ayudaron a entender cómo el propio organismo evita atacarse a sí mismo. En ese marco, la Dra. Carolina Maldonado, profesora titular de la Cátedra de Inmunología de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia (FBQF) de la UNT, y la Dra. Silvia Cazorla, profesora adjunta de la misma cátedra, destacan el rol de las células T reguladoras, también conocidas como Tregs, fundamentales para mantener el equilibrio del sistema inmune.



Maldonado explica que el sistema inmune no solo debe defendernos de virus y bacterias, sino también saber cuándo detenerse. “Es un sistema muy preciso: ataca lo extraño, pero necesita mecanismos de control para no dañar los propios tejidos”, señala. En ese equilibrio, las Tregs cumplen un papel central: funcionan como un freno. Cuando la respuesta defensiva ya cumplió su objetivo, son las encargadas de apagarla. Sin ese control, el organismo podría seguir atacando y generar daño en órganos y tejidos.
Cazorla remarca que el estudio de estas células permitió comprender mejor las enfermedades autoinmunes, como el lupus o la artritis reumatoide, donde ese equilibrio se rompe y el sistema inmune termina atacando al propio cuerpo. Ambas especialistas coinciden en que este conocimiento está cambiando la forma de pensar los tratamientos: en lugar de bloquear completamente al sistema inmune, como hacen muchos medicamentos tradicionales, las nuevas estrategias buscan regularlo con mayor precisión.
Las investigadoras explican que hoy se estudia el papel de estas células tanto en el cáncer como en los trasplantes de órganos. En ambos casos, el desafío es el mismo: lograr que el sistema inmune sea lo suficientemente fuerte para combatir enfermedades, pero también lo bastante preciso como para no atacar lo que no debe, ya sean tejidos propios o un órgano trasplantado.
En ese contexto, el Premio Nobel de Medicina 2025 puso en primer plano a un gen llamado Foxp3, clave para que las Tregs funcionen correctamente. Para entenderlo de forma sencilla: si las células T reguladoras son el freno del sistema inmune, Foxp3 es el mecanismo que fabrica ese freno. Es el gen que le indica a ciertas células que su rol no es atacar, sino regular. Cuando Foxp3 falla, ese control desaparece y el sistema inmune puede volverse contra el propio organismo, con consecuencias graves para la salud.
Desde la FBQF destacan que estos avances no solo impactan en la investigación científica, sino también en la formación de futuros profesionales de la salud, que incorporan estos conocimientos para enfrentar los desafíos de la medicina actual con herramientas más precisas. En el Día de la Inmunología, el mensaje es claro: la salud no depende solo de un sistema que no ataque, sino de uno que sepa equilibrar. Y en ese delicado control, las células T reguladoras cumplen un papel silencioso, pero esencial.

