El Indio volvió a sonar en el Julio Cultural con tres generaciones en una misma tribu

Una noche en la que el Teatro Alberdi dejó de ser solamente un escenario. Se convirtió en una calle, en un barrio y, fundamentalmente, en una tribu.

En el corazón del 27° Julio Cultural Universitario, artistas de diferentes edades y trayectorias se reunieron para rendir homenaje a Carlos “Indio” Solari, una de las figuras más influyentes de la música argentina. El concierto “La Tribu de mi Calle” convocó a la banda tucumana Suerte Vagabunda, a la Orquesta Infanto-Juvenil Rolando “Chivo” Valladares del Centro Popular Mate Cocido y a Tony Molteni, líder de Karma Sudaca.

La propuesta se realizó durante la noche del jueves 16 de julio en la sala mayor del Teatro Alberdi y formó parte de la programación cultural que la UNT desarrolla durante todo el receso invernal. A poco más de un mes del fallecimiento del Indio Solari, ocurrido el 5 de junio de 2026, su poesía volvió a encontrarse con el público a través de músicos tucumanos que hicieron de sus canciones una experiencia colectiva.

Una obra que todavía atraviesa fronteras

Para Tony Molteni, participar del homenaje significó mucho más que interpretar las canciones de un referente del rock nacional. Fue también la oportunidad de compartir escenario, experiencias y aprendizajes con una nueva generación de artistas. “La invitación ha sido un baldazo de alegría”, expresó el líder de Karma Sudaca, quien destacó que el Julio Cultural Universitario ya forma parte de la identidad de los tucumanos.

“El Julio Cultural es algo propio de nuestra tucumanidad. Pero también fue muy importante tocar con los chicos de la orquesta, conocer lo que hacen en el Centro Popular Mate Cocido y conversar con ellos. Se aprende muchísimo”, manifestó. Después de más de tres décadas dedicadas a la música, Molteni encontró en los jóvenes una nueva motivación para continuar su camino artístico. “Son chicos que verdaderamente utilizan la música para salir adelante y hacerse más fuertes. Después de 30 años de música, encontrarme con esto es una inyección de ánimo para seguir con más ganas que nunca”, sostuvo.

Al referirse al artista homenajeado, Molteni destacó especialmente la profundidad de sus letras y su capacidad para retratar realidades que muchas veces permanecen fuera de la mirada pública. “La música del Indio es grandiosa y ha atravesado todas las fronteras. Pero, además, para mí fue un gran poeta: un tipo que decía cosas muy fuertes y mostraba la realidad desde lugares que muchas veces quedan olvidados”, afirmó.

Para Suerte Vagabunda, el concierto representó una nueva instancia de crecimiento dentro del Julio Cultural. La banda ya había participado de la edición anterior, pero esta vez el desafío fue diferente: compartir canciones, arreglos y escenario con una orquesta infanto-juvenil y con uno de los referentes históricos del rock tucumano.

“Es la segunda vez que participamos del Julio Cultural. El año pasado estuvimos en el Virla, pero esta vez fue una locura: tocar con la orquesta, que es un ícono de la música de Tucumán, y compartir escenario con Tony, a quien escucho desde chico”, señaló Álvaro Sotillo, bajista de la formación. El músico consideró que la experiencia permitió que la banda continuara desarrollándose y dejó un mensaje especialmente dirigido a los niños y jóvenes interesados en el arte.

Construir comunidad a través de la música

Uno de los aspectos centrales del espectáculo fue el encuentro entre artistas con recorridos, edades y lenguajes diferentes. Niños y adolescentes que están comenzando su formación pudieron acercarse a la obra del Indio Solari no solamente desde la escucha, sino interpretándola junto a músicos que crecieron con sus canciones.

Para Rony López, responsable de la dirección y los arreglos de la Orquesta Infanto-Juvenil Rolando “Chivo” Valladares, ese intercambio resume el sentido comunitario de la propuesta. “Me gusta mucho el lema del concierto: construir comunidad. Desde Mate Cocido y desde la orquesta creemos profundamente en eso. Estamos formando lazos muy importantes con referentes que admiramos”, reflexionó.

El director destacó que la obra del Indio logró atravesar generaciones y llegar incluso a chicos que, por una cuestión de edad, no habían tenido todavía un contacto directo con su música. “Hoy están conociendo sus canciones, están tocando con Tony y con Suerte Vagabunda. Creemos que esto produce un impacto importantísimo tanto a nivel comunitario como artístico”, explicó.

La orquesta pertenece al Centro Popular Mate Cocido, un espacio en el que la práctica artística funciona también como una herramienta de formación, pertenencia y fortalecimiento de los vínculos comunitarios. En el espectáculo, sus integrantes no ocuparon un lugar secundario: fueron protagonistas de una construcción musical compartida.

MÁS NOTICIAS