Llegaron a Houston con las camisetas de la Universidad Nacional de Tucumán y el nombre de Argentina en el pecho. Eran seis estudiantes de Geología que habían conseguido algo que, unos meses antes, parecía lejano: clasificarse para la instancia internacional del SEG Challenge Bowl, una competencia que reúne a estudiantes de geociencias de distintos lugares del mundo. Del otro lado los esperaba Texas, una ciudad atravesada por la industria energética y un encuentro internacional en el que podían cruzarse, en un mismo lugar, con estudiantes, investigadores y profesionales de algunas de las instituciones más reconocidas del mundo en geociencias. Volvieron con algo más: Leandro Vitulli en el primer puesto, Bernarda Kanán en el segundo y Justo Casañas en el tercero de la categoría individual.
El viaje había empezado mucho antes del aeropuerto. En mayo, los tres equipos de la UNT habían logrado tres de los cinco lugares disponibles para Latinoamérica en la final internacional. Los Canarios Azules, integrado por Albana Zottoli y Leandro Vitulli, había quedado primero; GEOMON, con Araceli Velardez y Matheo Such, segundo; y SPIN D.A.T.O., integrado por Justo Casañas y Bernarda Kanán, cuarto. Así, los seis estudiantes de la UNT consiguieron el pasaje a Houston.



El SEG Challenge Bowl, organizado por la Society of Exploration Geophysicists, una organización internacional dedicada al desarrollo de la geofísica aplicada, tiene el formato de un concurso de preguntas rápidas. Los equipos están formados por dos estudiantes y deben responder sobre distintas áreas de las ciencias de la Tierra, entre ellas geología, geofísica, métodos sísmicos y geodesia. Las competencias comienzan en instancias locales y regionales y los equipos que avanzan llegan a la final internacional durante IMAGE, en Houston.
Para los tucumanos, llegar hasta allí ya era parte del premio. Pero una vez en Texas, la competencia adquirió otra dimensión. IMAGE 2026 se desarrolló entre el 17 y el 20 de agosto en el George R. Brown Convention Center y reunió a la comunidad internacional de las geociencias y la energía, con más de 1.100 presentaciones, paneles, talleres, cursos y una gran exposición de empresas y organizaciones del sector. “Nuestra visión de lo que es el mundo del petróleo cambió completamente. Es gigantesco, más gigante de lo que nosotros pensábamos”, cuenta Casañas.



La impresión no vino solamente de las charlas o de la competencia. También apareció cuando salieron a recorrer Houston. Los edificios, las autopistas interminables, las camionetas enormes y una ciudad en la que la actividad energética forma parte del paisaje les dieron una dimensión concreta de ese mundo profesional que hasta entonces conocían principalmente desde los libros y las aulas.
Una competencia que los llevó al límite
El Challenge Bowl combinó preguntas de geología y geofísica, con fórmulas y problemas que exigían rapidez y precisión. En la instancia por equipos, los estudiantes de la UNT sintieron especialmente la dificultad de los contenidos de geofísica, un área en la que quienes estudian esa especialidad tenían ventaja. “Hubo preguntas realmente complicadas, sobre todo en la instancia en equipos, porque hubo bastante hincapié en preguntas de tipo geofísica, de fórmulas. Por ahí nosotros, como geólogos, no estamos tan familiarizados con este tipo de preguntas”, explica Vitulli.
Cuando aparecieron contenidos más vinculados con la geología, los tucumanos pudieron hacer valer su formación. Y en la categoría individual, donde cada estudiante debía responder por sus propios conocimientos, encontraron el terreno en el que mejor pudieron desplegar lo aprendido. La presión, sin embargo, siguió hasta el final. “Ya estar arriba desde las primeras rondas y la presión de mantenerse ahí fue muchísima”, cuenta Vitulli. Cuando terminó, la sensación fue de alivio y alegría: “Estábamos muy contentos de vernos a los tres en las primeras posiciones ”.
“Las oportunidades hay que salir a buscarlas”
Los seis estudiantes llegaron a Texas como representantes de la UNT y de la Argentina y descubrieron, además de la competencia, un mundo profesional mucho más grande del que imaginaban. Houston les permitió conocer estudiantes y profesionales de distintos países, intercambiar experiencias y construir contactos que pueden convertirse en nuevas oportunidades.
La camiseta con el nombre de YPF fue incluso una puerta para conocer a otros participantes. “Se nos acercaban, pensaban que trabajábamos ahí”, cuenta Casañas. Para Vitulli, esos encuentros fueron uno de los grandes recuerdos del viaje: “Lo que más me gustó fue hacer contactos y conocer tanta gente de toda Latinoamérica”.
El premio económico quedó en segundo plano frente a todo lo vivido. “Ya participar y estar ahí era suficiente para nosotros”, sostiene Vitulli. La experiencia les confirmó, además, que la formación recibida en Tucumán les permite competir en escenarios internacionales. “Tenemos muchos conocimientos y una muy buena base. Preparándose un poco más, se puede llegar”, enfatiza. Cuando piensa en qué decirles a otros estudiantes, su repuesta es: “Las oportunidades están ahí y hay que salir a buscarlas”, resumen.

