La UNT profundiza su vínculo con la Comunidad India Quilmes a través del registro fotográfico

En una experiencia que conjuga formación, territorio y cultura viva, la Universidad Nacional de Tucumán llevó adelante el tercer viaje del circuito de prácticas fotográficas en los Valles Calchaquíes. La propuesta, impulsada por el Centro Cultural Virla junto a la Secretaría de Extensión Universitaria, reafirma el rol de la universidad pública como puente entre el conocimiento académico y las comunidades.

Se trata de una propuesta transformadora enfocada en el trabajo mancomunado entre la fotografía, territorio y comunidad. El recorrido fue dirigido por Renzo Estrada, diseñador y coordinador de Artes Visuales del Centro Cultural Eugenio Flavio Virla, junto a un equipo interdisciplinario que incluyó a Agustina Font (SEU–UNT), el fotógrafo de alta montaña Gerardo Irachet y Gustavo Maita, referente de la Comunidad India Quilmes.

El pasado 11 y 12 de marzo se concretó el tercer encuentro del circuito de prácticas fotográficas en los imponentes Valles Calchaquíes, una iniciativa que forma parte del trabajo de extensión universitaria orientado a democratizar el acceso al conocimiento y fortalecer la identidad cultural. El objetivo principal estuvo enfocado en que participantes previamente capacitados en fotografía con dispositivos móviles pudieran aplicar sus conocimientos en un entorno real, guiados por profesionales del área.

“Herencia Quilmes”: narrar desde la propia identidad

El proyecto busca visibilizar el patrimonio cultural desde la propia voz de la comunidad. Según explicó Renzo Estrada, el eje central es permitir que el Pueblo Quilmes sea protagonista de su propia narrativa, evitando miradas externas que históricamente han condicionado su representación. En este sentido, el curador de obras también brindó algunas respuestas concretas:

¿Qué significa para la Universidad articular directamente con la Comunidad India Quilmes?
Significa reafirmar un compromiso social y educativo, estableciendo una relación horizontal entre la universidad pública y los pueblos originarios. Es una oportunidad para que la UNT no solo “lleve” conocimiento, sino que aprenda y se nutra de la historia ancestral, promoviendo la difusión del arte y la cultura viva en el territorio.

¿Por qué eligieron la fotografía móvil como herramienta de expresión y formación?
Se eligió porque el celular es una herramienta accesible y cotidiana. Al democratizar la tecnología, se eliminan las barreras técnicas complejas y se permite que cualquier miembro de la comunidad, sin importar su equipo, pueda capturar de forma inmediata y auténtica su paisaje, su cultura y su vida diaria.

¿Cómo se diseñó el circuito de prácticas fotográficas en los Valles Calchaquíes?
El circuito fue diseñado estratégicamente para conectar el aprendizaje técnico con la raíz identitaria. Incluyó paradas en lugares clave de los Valles Calchaquíes para que los participantes pudieran aplicar lo aprendido en los talleres teóricos, guiados y acompañados por los profesionales del equipo.

    Este enfoque fortalece una relación horizontal entre la universidad pública y los pueblos originarios, donde el conocimiento no se impone, sino que se construye colectivamente.

    Un circuito que une técnica y cosmovisión

    El itinerario fue diseñado estratégicamente para integrar el aprendizaje técnico con la raíz identitaria del territorio. La primera parada fue en la Ciudad Sagrada, donde los participantes iniciaron la experiencia con una ceremonia a la Pachamama, un gesto de respeto y agradecimiento que marcó el tono espiritual del recorrido.

    Durante la jornada, el grupo compartió momentos profundamente significativos con referentes culturales de la comunidad, como la coplera Irma, el reconocido alfarero Delfín Gerónimo y la tejedora María Garrido. Cada encuentro permitió no solo capturar imágenes, sino también comprender los procesos, historias y saberes que habitan en cada práctica ancestral.

    El circuito culminó con una instancia de fotografía nocturna en la Ciudad Sagrada, donde los participantes lograron registrar el cielo calchaquí, la vía láctea y las estrellas, conectando técnica y cosmovisión en una experiencia única.

    Uno de los aspectos centrales del proyecto es la elección de la fotografía móvil como herramienta pedagógica. Esta decisión responde a la necesidad de eliminar barreras técnicas y garantizar que cualquier persona pueda participar, independientemente de sus recursos. El uso del celular como dispositivo creativo permite democratizar la producción de imágenes y fomentar una narrativa auténtica, inmediata y profundamente vinculada a la vida cotidiana de la comunidad.

    Este tipo de iniciativas no solo fortalecen el vínculo con el territorio, sino que también generan un impacto concreto en las nuevas generaciones, promoviendo el orgullo por la identidad y el uso de nuevas tecnologías para preservar la memoria colectiva.

    La universidad y las culturas vivas

    El proyecto tendrá continuidad a través de una muestra fotográfica impulsada por el Centro Cultural Virla, que reunirá las producciones surgidas del circuito. Además, se prevé la itinerancia de la obra en distintos espacios culturales, ampliando su alcance y visibilidad. Al respecto, Renzo Estrada agregó algunos detalles

    ¿Qué continuidad tendrá este concurso y las instancias de formación?
    El proyecto contempla la realización de una muestra fotográfica (derivada del concurso) impulsada por el Virla. Además, el entusiasmo generado en los tres encuentros sugiere que estas instancias de formación son el inicio de un espacio permanente de narración visual dentro de la CIQ.
    El cuerpo de obra completo quedará a disposición de la comunidad India para generar itinerancia en el proyecto, ocupando otros espacios expositivos y articulando con otros organismos que le interese el proyecto

    ¿Cómo imaginan el impacto de este proyecto en las nuevas generaciones de la comunidad?
    Se imagina un impacto de empoderamiento y orgullo. Al ver sus tradiciones, a sus abuelos y sus paisajes retratados con calidad artística, los jóvenes de la comunidad pueden resignificar su herencia, utilizando las nuevas tecnologías para mantener viva su historia ancestral y proyectarla hacia el futuro.

      El éxito de esta experiencia abre la puerta a replicar el modelo en otras comunidades de la provincia, consolidando una línea de trabajo que integra arte, tecnología y patrimonio cultural.

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