En el marco de la Semana de la Ciencia impulsada por la Universidad Nacional de Tucumán, la Escuela de Agricultura y Sacarotecnia se posicionó como uno de los espacios centrales de las actividades, con propuestas que combinaron prácticas de laboratorio, intercambio estudiantil y concientización ambiental.
Durante la jornada, la institución recibió a estudiantes del Instituto Técnico, quienes compartieron experiencias con alumnos de primer año en los distintos laboratorios de la escuela, fortaleciendo el aprendizaje a partir del contacto directo con la experimentación.
“Hoy continuamos con las actividades en la Escuela de Agricultura y Sacarotecnia, con la visita de alumnos del Instituto Técnico de segundo año, que vinieron a mostrar lo que desarrollaron durante 2025”, explicó María Alejandra Moyano, coordinadora del programa “Conciencia en Acción”.
Las actividades se desarrollaron en los cuatro laboratorios con los que cuenta la institución, donde se llevaron adelante experiencias prácticas vinculadas, principalmente, al análisis y cuidado del agua. “Los estudiantes compartieron distintas actividades prácticas que se están desarrollando en este momento”, agregó Moyano.
En ese marco, la articulación entre escuelas experimentales fue uno de los ejes principales. “Es algo sumamente valioso esta relación interinstitucional, que promueve el acercamiento entre las escuelas y permite que muestren entre sí las actividades que realizan”, destacó.
Los propios estudiantes fueron protagonistas de la jornada. Lisandro Tomás Pérez Vélez, de segundo año B del Instituto Técnico, explicó: “Estuvimos mostrando parámetros para saber la calidad del agua, como la turbidez, el pH y la dureza”.
“El pH mide la acidez, que en general debería ser siete para el consumo humano, y la dureza es la cantidad de sales disueltas: si es muy dura no genera espuma con jabón, y si es blanda sí”, detalló.
Además, valoró la importancia de compartir estos conocimientos: “Me parece bueno transmitir esto a otros compañeros, porque así pueden aprender y, cuando sean grandes, hacer algo para concientizar y evitar que el agua se contamine o se acabe”.
Por su parte, Samuel Aguirre, de Segundo año A, resaltó la experiencia: “Fue divertido poder informarme y hablar sobre el tratamiento del agua. El año pasado aprendimos muchas cosas que me gustaron, así que no me costó aprenderlo”.
También subrayó el valor de la educación ambiental: “Es importante cuidar el agua, porque está pasando por momentos no tan favorables, y tenemos que generar conciencia”.
De esta manera, la Escuela de Agricultura y Sacarotecnia se consolida como un espacio clave dentro de la Semana de la Ciencia, promoviendo el aprendizaje práctico, el trabajo conjunto entre instituciones y la formación de estudiantes comprometidos con el ambiente y la sociedad.







