La UNT trabaja en el diseño de un protocolo de salud mental

La Universidad Nacional de Tucumán (UNT) comenzó a trabajar en el diseño de un programa integral de salud mental y un protocolo institucional para detectar, orientar e intervenir ante situaciones de riesgo. La primera reunión se realizó esta mañana, convocada por la Secretaría General y la Secretaría de Asuntos Estudiantiles, con la participación de representantes de distintas dependencias universitarias.

Del encuentro participaron las decanas de las facultades de Psicología y Medicina, Silvia López de Martín y Liliana Tefaha, respectivamente; el secretario general, José Hugo Saab; el secretario de Asuntos Estudiantiles, Sergio Benegas; el subsecretario de Extensión Universitaria Social y Territorial, Ramiro Hernández, y representantes del Programa Universitario para el Estudio de las Adicciones (PUNA) y de la Dirección General Universitaria de Salud (DGUS), entre otras dependencias.

La iniciativa busca coordinar las acciones que ya desarrollan distintas unidades académicas y organismos universitarios, establecer líneas de prevención e intervención y fortalecer la articulación con el Sistema Provincial de Salud (SIPROSA). El alcance previsto comprende a toda la comunidad universitaria, aunque la implementación será gradual y todavía debe definirse la población prioritaria de la primera etapa.

Articular recursos para prevenir situaciones de riesgo

La decana de Psicología explicó que el objetivo es construir una estrategia común a partir de los recursos existentes. “La idea es trabajar en un programa mucho más amplio que incluya un protocolo con líneas de acción e intervención, pero también un programa integral para consolidar una universidad que cuida tanto a estudiantes como a docentes y nodocentes”, señaló.

La funcionaria indicó que se tomarán como referencia experiencias de otras instituciones para identificar obstáculos y recuperar iniciativas que hayan dado resultados. “Todos podemos aprender del otro; nadie construye solo, así que nos servirá como referencia para empezar a delinear el nuestro”, sostuvo López de Martín.

También destacó la necesidad de establecer mecanismos de trabajo conjunto entre los servicios universitarios y el sistema sanitario provincial. En ese sentido, mencionó al PUNA, el Hospital Escuela, ASPE, la Dirección de Salud Universitaria y el Servicio de Primera Escucha de la Secretaría de Asuntos Estudiantiles como espacios que pueden integrarse a una red de prevención, derivación y seguimiento.

Detección temprana y capacitación de la comunidad

La decana de Medicina señaló que el trabajo conjunto permitirá reunir iniciativas que hasta ahora se desarrollaban de manera independiente. “Estamos tratando de abordar una cuestión integral desde la Universidad hacia toda su población universitaria, considerando los distintos aspectos de la salud mental y las perspectivas de las diferentes áreas que trabajan en esta problemática”, explicó.

En ese marco, indicó que la facultad ya desarrolla actividades de promoción de la salud mental mediante programas en las pasantías rurales. “Desde la Facultad vamos a prestar toda la colaboración necesaria para abordar una problemática que es sumamente importante. Hace poco, en Bella Vista, se realizó una jornada sobre prevención del suicidio”, afirmó.

Sin embargo, advirtió sobre la detección tardía de situaciones de riesgo entre estudiantes. “Muchas veces dentro de nuestra propia facultad a nuestros estudiantes se les diagnostican tardíamente situaciones de riesgo que podrían haber sido evaluadas oportunamente”, indicó.

Ante este escenario, Tefaha planteó la importancia de capacitar a la comunidad universitaria para reconocer señales de alerta desde el ingreso a las carreras. La propuesta también contempla a docentes y nodocentes, con el propósito de favorecer una intervención oportuna.

La próxima reunión de trabajo está prevista para el martes 10 de noviembre. Las dependencias participantes revisarán sus propuestas y avanzarán en la definición de los lineamientos institucionales.

El lanzamiento formal del programa se proyecta para principios de 2027. La implementación será gradual y contemplará la definición de las primeras poblaciones destinatarias y de los circuitos de intervención.

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