La UNT lanza la primera diplomatura en desarrollo de videojuegos

La industria de los videojuegos dejó hace tiempo de ser vista únicamente como entretenimiento. Hoy representa uno de los sectores culturales y tecnológicos de mayor crecimiento económico en el mundo y Tucumán busca posicionarse dentro de ese escenario con una apuesta inédita: la creación de la primera Diplomatura de Grado en Desarrollo de Videojuegos de la provincia, impulsada por la Universidad Nacional de Tucumán y coordinada académicamente desde la Escuela Universitaria de Cine, Video y Televisión (ECVyTV).

La propuesta surge de una articulación entre la comunidad tucumana de desarrolladores, autoridades universitarias y actores políticos provinciales. Pero dentro de ese entramado, la Escuela de Cine aparece como uno de los pilares centrales del proyecto, aportando experiencia en narrativa audiovisual, dirección, producción, arte y sonido, áreas fundamentales también para la construcción de videojuegos.

“Para nuestra escuela es muy importante poder tener una de las primeras diplomaturas de grado que se van a dictar dentro de la universidad”, explica el director de la institución, Mg. Juan Carlos Veiga. “Las diplomaturas eran históricamente figuras de posgrado y nosotros no teníamos experiencia previa en ese formato. Nos parecía una gran oportunidad ofrecer trayectos cortos, con rápida salida laboral y accesibles para estudiantes con secundario completo”.

La diplomatura, coordinada por Aldo Ternavasio, nació luego de que la comunidad de desarrolladores tucumanos acercara la iniciativa al rectorado de la UNT. Desde allí, la Escuela Universitaria de Cine, Video y TV comenzó a trabajar junto a la cooperativa de desarrollo de videojuegos para diseñar el programa académico. “Nos pareció muy importante incorporar esta propuesta porque tiene muchísimas cuestiones en común con nuestra actividad”, sostiene Veiga. “El desarrollo de videojuegos comparte con el cine el trabajo sobre guion, dirección, arte, sonido y construcción narrativa”.

Una industria multidisciplinaria

La diplomatura tendrá una duración de cuatro meses, modalidad híbrida y tres líneas de especialización: Programación, Arte 3D y Diseño y Producción Lúdica. Detrás de esa estructura aparece una idea central: formar equipos capaces de replicar las dinámicas reales de producción de la industria gamer.

Saga Barros,  presidente de Videojuegos Tucumán Coop (TVC) y docente de la diplomatura, explica que el sector requiere perfiles muy diversos trabajando de manera articulada. “Videojuegos es una de las industrias más multidisciplinarias que existen”, afirma. “En un mismo equipo tienen que convivir perfiles extremadamente técnicos con perfiles muy creativos. Cómo se logra esa convivencia es muchas veces lo que determina que un proyecto funcione”.

Por eso, aunque cada estudiante podrá elegir una línea específica, la diplomatura fue diseñada para generar espacios de trabajo conjunto entre programadores, artistas y diseñadores. “Nos parecía importantísimo que convivieran dentro de una misma formación para que puedan experimentar cómo se trabaja realmente en la industria”, agrega Barros.

Desde la Escuela de Cine destacan precisamente esa convergencia entre disciplinas como uno de los aspectos más innovadores de la propuesta. “Hay una lógica colectiva y narrativa que nosotros ya trabajamos desde el audiovisual y que dialoga perfectamente con el desarrollo de videojuegos”, señala Veiga.

El desafío de profesionalizar un aprendizaje históricamente autodidacta

Uno de los principales objetivos de la diplomatura es transformar en formación académica formal un conocimiento que, hasta ahora, se desarrollaba mayormente de manera autodidacta. “Todas las personas que hoy desarrollan videojuegos en Tucumán lo hicieron aprendiendo por cuenta propia o mediante capacitaciones informales”, explica Veiga. “Nos parecía muy importante que una institución universitaria como la UNT pudiera brindar una formación oficial para esta actividad”.

Barros coincide en que ese es uno de los grandes desafíos del sector. “El aprendizaje autodidacta puede llevar muchísimo tiempo. Y en esos procesos largos aparece muchas veces la frustración o la decepción”, sostiene. “Nosotros esperamos reducir muchísimo esos tiempos”.

En ese sentido, la propuesta busca ofrecer una inserción laboral más rápida en una industria que crece constantemente y demanda perfiles capacitados. “La importancia de este tipo de trayectos radica justamente en los tiempos académicos”, explica el director de la ECVyTV. “Hoy los estudiantes buscan una pronta inserción laboral y estas diplomaturas permiten obtener en poco tiempo un título oficial y herramientas concretas para el mercado”.

Inteligencia artificial y nuevas oportunidades laborales

La inteligencia artificial también tendrá un lugar destacado dentro de la formación. Cada línea contará con módulos específicos orientados a IA aplicada a programación, arte y diseño. “La inteligencia artificial está cambiando todo, no solo el desarrollo de videojuegos”, señala Barros. “Por eso decidimos incorporarla como un eje concreto dentro de la diplomatura”.

El crecimiento de la industria también amplía las posibilidades laborales. Muchos desarrolladores trabajan actualmente para empresas del exterior, ya sea en relación de dependencia o como freelancers. Otros comienzan a producir proyectos locales vinculados a educación, cultura o comunicación.

Según Barros, Tucumán ya muestra señales claras de consolidación como ecosistema regional. La provincia cuenta con alrededor de 200 personas vinculadas al desarrollo de videojuegos y cerca de diez estudios o equipos de trabajo activos.

Un ecosistema que busca consolidarse

La creación de la diplomatura se produce en un contexto de expansión sostenida del sector. Tucumán Hace Videojuegos, el festival más importante del norte argentino en esta temática, se convirtió en uno de los espacios de encuentro más relevantes para estudiantes, profesionales y empresas.

Para Veiga, el crecimiento económico global de la industria explica por qué las universidades comenzaron a mirar el fenómeno con otros ojos. “La industria del videojuego mueve a nivel mundial más dinero que la industria audiovisual y la música juntas”, remarca. “Eso cambió completamente la mirada sobre los videojuegos”.

Aunque Argentina todavía no se posiciona como un gran exportador de videojuegos completos, sí existe una fuerte participación en tareas específicas para compañías internacionales, especialmente en programación, arte y producción técnica.

En ese escenario, la UNT busca ocupar un rol estratégico: convertir una actividad históricamente informal en un campo profesional legitimado académicamente. “Esperamos que esto siga creciendo y eventualmente pueda transformarse en algo todavía más grande que una diplomatura”, proyecta Barros.

Mientras tanto, la Escuela Universitaria de Cine, Video y Televisión apuesta a ampliar sus fronteras tradicionales y convertirse en uno de los motores de una nueva industria creativa en Tucumán.

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