La ciencia joven de la UNT se prepara para llegar a Brasil

Inteligencia artificial para detectar tumores cerebrales, nuevas preguntas sobre el impacto del ejercicio físico en la salud cognitiva de los adultos mayores y los desafíos que plantea la IA para la Justicia. Son algunos de los más de 100 trabajos que estudiantes de la Universidad Nacional de Tucumán presentaron el viernes en las jornadas internas de jóvenes investigadores, realizadas en Horco Molle.

De esta instancia surgirán los 40 trabajos que representarán a la UNT en las 33° Jornadas de Jóvenes Investigadores de la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo (AUGM), que este año se realizarán en Porto Alegre, Brasil del 20 al 22 de octubre.

La secretaria de Ciencia, Arte e Innovación Tecnológica de la UNT, Mónica Tirado, definió las jornadas como un “semillero de la investigación”. “Es muy importante porque estimula muchísimo la investigación de los estudiantes”, sostuvo. Silvia González, del Comité Académico, destacó que la experiencia significa “crecimiento” para los estudiantes, los jóvenes docentes y la propia Universidad.

Los proyectos fueron desarrollados por estudiantes de grado y posgrado de distintas unidades académicas. Para Carlos Nieto Peñalver, integrante del Comité Académico, la jornada permite no solo mostrar los resultados de los jóvenes investigadores, sino también poner en perspectiva la calidad de la ciencia que se produce en Tucumán frente a la de otras universidades de la región. “Es una experiencia extraordinaria, personal, profesional y social para los estudiantes”, destacó. También permite que los jóvenes conozcan otras investigaciones y construyan vínculos con estudiantes de distintos países.

Ciencia joven con impacto en la vida cotidiana

Entre los trabajos presentados está el de Julieta Grassi, estudiante de Derecho, que analiza el uso de la inteligencia artificial generativa en el ámbito jurídico argentino. Su investigación aborda la ausencia de una regulación nacional específica y cómo están respondiendo los tribunales frente a casos en los que se utiliza esta tecnología. Entre ellos, estudia el caso ocurrido en Tucumán en el que una defensa penal incorporó precedentes judiciales falsos y vocales que no existían, generados mediante inteligencia artificial. “El problema no es si se usa o no inteligencia artificial, sino cómo se va a implementar en la práctica jurídica”.

Su trabajo plantea la necesidad de un uso responsable de estas herramientas, con control humano, verificación de las fuentes y responsabilidad de quien firma o dicta un acto. También analiza cómo la IA puede agilizar el procesamiento de grandes volúmenes de textos legales, sin reemplazar la revisión profesional.

Luciana Basualdo, profesora de Educación Física y estudiante de posgrado de la UNT, estudia los efectos del ejercicio físico sobre las funciones ejecutivas de los adultos mayores. La investigación busca determinar no solo si la actividad física mejora la cognición, sino también qué modalidad de ejercicio, qué dosis y para qué perfil cognitivo puede resultar más adecuada. Según la bibliografía que analiza el equipo, un programa que combine entrenamiento de fuerza y ejercicio aeróbico aparece como el abordaje más integral, con una frecuencia de tres a cuatro veces por semana, aunque esto varía según las características de cada población.

“Las funciones ejecutivas son las que se utilizan en las actividades de la vida diaria y son las que mejoran y enlentecen el proceso de demencia”, explicó Basualdo. El equipo estudia las adaptaciones cognitivas y neuromusculares que produce el ejercicio mediante electroencefalografía y electromiografía.

En Ingeniería en Computación, María Kuenneth desarrolla un sistema de inteligencia artificial capaz de detectar gliomas, un tipo de tumor cerebral, a partir de imágenes de resonancia magnética. Para entrenar el sistema utilizaron unas 7200 imágenes y código propio desarrollado en Python. En las pruebas realizadas hasta ahora alcanzaron una efectividad del 96,4%.“Esto puede ser un avance tecnológico masivo, podemos ayudar a mucha gente a tener un mejor diagnóstico”, señaló la estudiante. La herramienta está pensada como apoyo para los especialistas y podría resultar especialmente útil en lugares alejados, donde no siempre hay profesionales de la salud disponibles.

Los trabajos, desde distintas disciplinas, tienen un punto en común: buscan que el conocimiento producido en la Universidad pueda aportar respuestas a problemas concretos, desde el uso responsable de la inteligencia artificial hasta la salud y el envejecimiento. Los proyectos que resulten seleccionados llevarán esas investigaciones de Tucumán a las jornadas de Porto Alegre.

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